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domingo, 1 de agosto de 2010

Una capital infinita y muy desigual

La Ciudad de México es enorme. Es una caótica mancha urbana que parece no tener fin. Su dimensión es tal que ha rebasado la jurisdicción de distintos gobiernos, sus respectivos programas de políticas públicas y el alcance de sus marcos jurídicos. Esto se debe a que esta megalópolis es mucho más que sus dieciséis delegaciones, es además 58 municipios del Estado de México y uno de Hidalgo. En este océano de asfalto 23 millones de seres humanos conviven día con día, dándole vida a una de las ciudades más vibrantes y dinámicas del mundo. Pero este dinamismo vertiginoso la vuelve más compleja, y a veces conflictiva. La Zona Metropolitana funge como un masivo microcosmos de nuestro peor problema como nación: la disparidad y la pobreza. Salir a las calles es toparse con contrastes que se enfrentan en cada esquina y cada avenida leviatánica: los indigentes comparten las aceras con los profesionistas, los vehículos de lujo se pelean el carril con las carcachas más destartaladas. Las consecuencias de esta convivencia son varias, dotan a nuestra ciudad de una riqueza de identidades enorme pero a su vez trae consigo una inseguridad rapante basada en una infame injusticia. De acuerdo a la Secretaria de Desarrollo Social del Distrito Federal entre el 50 y el 54% de la población de la ciudad (las 16 delegaciones; con una población aproximada a los 9 millones de habitantes) vive en alguna condición de pobreza. En el informe Estado de las Ciudades del Mundo 2010/2011: Reducir la Brecha Urbana del programa ONU-HABITAT la Ciudad de México se encuentra entre las más dispares del mundo, mostrando un Índice Gini (la medida de desigualdad más ampliamente utilizada) de 0.52. Esto ubica a nuestra capital como una de inequidad “muy alta” a estándares globales y compartiendo el puesto con ciudades como Nairobi, en Kenya, Addis Abeba, en Etiopía y Maseru, en Lesotho. Sin embargo esta no es la única cifra que pone en tela de juicio a nuestra dispar y excluyente metrópoli. En el reporte Índice de Desarrollo Humano Municipal en México el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) contrastó el IDH (expectativa de vida al nacer, alfabetización, matrícula en educación básica y capacidad de consumo) de toda la Zona Metropolitana; una de las metodologías para cuantificar y comparar los niveles de desarrollo más utilizadas a nivel global. Los resultados son tan sorprendentes como preocupantes. La Delegación Benito Juárez del Distrito Federal, con un Índice de Desarrollo Humano de 0.9168, se posiciona entre los lugares 21 y 22 mundial, similar a Italia (IDH 0.9200) e Israel (IDH 0.9080). En contraste, la demarcación con el nivel de desarrollo más carente es el municipio de Villa del Carbón en el Estado de México, con un IDH de 0.7280, que lo ubica entre los lugares 101 y 102, similar a los Territorios Palestinos (IDH 0.7260). Juntar niveles de desarrollo de Italia con los de Palestina traerá consigo grandes problemas sociales. El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita es otra medida útil. La Delegación Benito Juárez tuvo un PIB per cápita de $32,244 dólares anuales en 2004 con el cual superaba a países como Dinamarca ($30 mil 940 dólares), Suiza ($30 mil 010 dólares) y Japón ($26 mil 940 dólares). Miguel Hidalgo ($22 mil 014 dólares) y Coyoacán ($21 mil 622 dólares) eran comparables con países ricos como Singapur ($24,040 dólares), Nueva Zelanda ($21 mil 740 dólares) y España ($21, mil 460 dólares). Los municipios conurbados de Chiconcuac, Ozumba y Tepetlixpa cuentan con un PIB per cápita anual de $ 2 mil 180, $3 mil 719 y $3 mil 779 dólares respectivamente, esto los ubica con niveles de ingreso similares a los de Indonesia ($3 mil 230 dólares), Nicaragua ($2 mil 470 dólares) y Ghana ($2 mil 130 dólares). Esta medida puede ser engañosa. No quiere decir que todo habitante de la Miguel Hidalgo camine por la calle con más de $22 mil dólares en el bolsillo, pero da una idea general de las colisiones sociales y niveles de disparidad que cohabitan es nuestra capital. El GDF ha llevado una política social record en el país, destinando 40 mil millones de pesos en programas de apoyo educativo, apoyo a adultos mayores y seguro de desempleo. Sin embargo estos programas de asistencia no han bastado. Catorce delegaciones bajaron su IDH de acuerdo al estudio del PNUD anteriormente citado en 2008. Milpa Alta, la delegación menos desarrollada, cayó 343 posiciones. Magdalena Contreras, Iztapalapa y Xochimilco se desplomaron 100. Esto demuestra que los programas sociales, justos y necesarios en todo nivel de gobierno, no alcanzan. Necesitamos un crecimiento económico pujante y sostenible. Mientras tanto nuestra infinita ciudad seguirá siendo un reflejo de un país dispar e injusto.

Más inequidad y metrópoli en La Tragedia:

24 horas para explicar el odio de la exclusión en Francia
Por un DF más humano

viernes, 12 de marzo de 2010

La nueva clase media global: ¿Una amenaza?


En artículo reciente Newsweek publicó un alarmante panorama para las nuevas clases medias en los países en desarrollo en especial las focalizadas en China, Rusia e India. De acuerdo al semanario estadounidense este nuevo sector, hasta ahora históricamente desconocido, podría ser una amenaza a los valores e instituciones occidentales por su priorización del progreso económico por encima de las libertades políticas. Esto resulta muy debatible. En los últimos 15 años las clases medias han crecido a pasos agigantados, convirtiéndose en el grupo mayoritario de sus respectivas naciones. Según un estimado de The Economist publicado a principios del 2009, 60% de los habitantes de las naciones en desarrollo alcanzaron el estatus de ingresos medios. El economista hindú Surjit Bhalla sacó un cálculo similar por aquellas fechas de un 57%. Estas clases medias, por su número y complejidad, no pueden caer en criterios homogéneos que las clasifiquen como amenazantes a la democracia liberal y a las libertades de la economía de mercado. Para mencionar el caso más sonado, China a principios de los años ochenta tenía a dos terceras partes de su población viviendo en condiciones de pobreza extrema (lo que son aproximadamente 600 millones de personas). Hoy esta cifra se ha reducido a 180 millones. Los más de 400 millones de chinos que han salido de la pobreza se han unido a una nueva clase media (Banco Mundial, 2007). Newsweek hace especial énfasis en el gigante asiático y en Rusia para argumentar que estas nuevas clases medias apoyan al modelo autoritario del Partido Comunista y a la autocracia de Vladimir Putin. Esto es comprensible, en el modelo de economía de mercado muchas libertades están condicionadas al nivel de ingreso por lo que si un régimen alcanza un crecimiento económico robusto y sostenido es muy comprensible que un pueblo que ha sufrido el lastre de la pobreza lo apruebe. Pero esto no da un panorama completo, con el crecimiento económico el apoyo a los regímenes no democráticos aumenta pero también lo ha hecho la oposición. El arresto de Gari Kaspárov en Rusia en 2007 por encabezar una protesta disidente y el énfasis del Partido Comunista Chino por aumentar el control sobre internet son prueba de ello. El desarrollo económico empodera a los individuos, dándole acceso a tecnologías y herramientas que la exclusión y la pobreza les niega. Además las generaciones que han sufrido la exclusión no se encuentran en condiciones para mejorar sus libertades políticas, el desarrollo sentará las bases para cambiar aquella situación. El artículo también peca de falta de autocrítica. Tras el 11 de septiembre las potencias occidentales tomaron una serie de medidas de seguridad que atentaban contra los principios democráticos a escala global. Las detenciones arbitrarias, los tribunales militares de Guantánamo y la ampliación del monitoreo gubernamental en el Reino Unido son un ejemplo. Estas medidas no pudieron implementarse sin el consentimiento de las clases medias de los países desarrollados que ante las amenazas terroristas nos mostraron una perturbadora faceta autoritaria. A esta crítica se suma la pluralidad de las naciones que caen en la categoría de “en desarrollo”: Brasil, India, Sudáfrica, China, Rusia, México etc. El gigante carioca es una democracia plural y compleja -como lo es India o México- y la dictadura institucionalizada del Partido Comunista Chino dista mucho del modelo autoritario que recae en los hombros de Vladimir Putin. Las clases medias de las naciones en desarrollo por ahora están impulsando la salida de una las peores crisis económicas patrocinadas por los patrones de consumo irresponsables de los países ricos. A esto se suma que su complejidad y pluralidad actual proyecta un futuro aún muy incierto que no las condena necesariamente al autoritarismo y al nacionalismo más recalcitrante. Pero esto viene de un semanario que a los 20 años de la caída del Muro de Berlín afirmó, con un fundamento también muy débil, que 1979 fue un año más importante que 1989. Newsweek se está perdiendo en su visión unidimensional de un mundo complejo, plural e incierto.

viernes, 26 de febrero de 2010

La negación de nuestro mundo nómada: la migración


La globalización nos encausó en un camino sinuoso y complejo de conectividad. La liberalización legal de los mercados de bienes y de capitales se ha complementado y viabilizado por un flujo de mano obra aún ilegal. Vivimos en un mundo más interconectado, más nómada y más dinámico. Desde la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos no había recibido tanta migración como en los últimos años. España, la economía más dinámica de la Unión Europea, se ha convertido en el segundo país más receptor de migrantes; lo que colocó al tema migratorio como uno los importantes puntos de confrontación entre los candidatos del PSOE y del PP en las pasadas elecciones generales. En los últimos años la expansión económica de países que no habían conocido la migración los ha convertido en receptores, como China e Irlanda. Según estimaciones, las migraciones por refugiados, por personas que buscan un mejor futuro laboral o por desplazados de crisis alimentarias y sequías (ligadas al cambio climático) alcanzaron en 2008 un total de 200 millones de seres humanos, el 3% de la población global. La ONU estima que el grueso de inmigrantes en el planeta se duplicó con creces en los últimos 40 años. Esta liberalización en muchas ocasiones ha rebasado los marcos jurídicos y laborales de los países receptores. Sus gobiernos han respondido al fenómeno tratando de imponer barreras a la migración, criminalizando a los inmigrantes y haciendo uso de nuevas tecnologías para disminuir el flujo. Sin embargo, y a pesar de la férrea oposición vigente, esta postura de los países ricos está condenada a cambiar. Y aquella condena, dulce para algunos y amarga para otros, se debe a las tendencias demográficas de los países desarrollados y similares empobrecidos. La población de los países más ricos para el año 2005 era de mil 208 millones, con tasas anuales de crecimiento cercanas a 0.25%. Según las Naciones Unidas, alcanzará mil 242 millones en 2029, año en que comenzará a registrar tasas de crecimiento negativas, hasta reducirse a mil 220 millones en 2050. Sus niveles de fecundidad actuales se sitúan en 1.6 hijos por mujer, muy por debajo del número necesario para lograr el “reemplazo generacional” (que es de 2.1 hijos). Sus esperanzas de vida (76 años de promedio) son las más elevadas del planeta. En contraste los países menos desarrollados mantienen una tasa anual de 2.4%. Su población es de aproximadamente 753 millones de personas y se estima que llegarán a la mitad de este siglo a mil 374 millones. Su nivel de fecundidad es el más alto del planeta, con una tasa de fecundidad promedio de 5.1 hijos por mujer. A su vez, registran las menores esperanzas de vida (un promedio de 49.6 años). La migración al primer mundo ha traído grandes beneficios, de no ser por el flujo de ilegales del tercer mundo las tasas de natalidad de las naciones desarrolladas ya estaría en picada. Además ha inyectado un bono demográfico de población joven y laboralmente activa muy necesitada por las economías de los países ricos. Varias economías desarrolladas no podrían operar sin mano de obra proveniente del exterior. El 85% de la población de los Emiratos Árabes es de origen extranjero. En Estados Unidos entre el 10 y el 15% de la población empleada nació afuera del país. La mitad de los empleos creados anualmente en el Reino Unido son cubiertos por inmigrantes. Si el libre flujo de bienes y de capital enriqueció el mundo también lo ha hecho la migración, pero además esta última ha permitido el acceso a la riqueza sea más ecuánime (vía las remesas y el derrame económico que éstas generan en los países receptores). En un futuro cercano la migración cobrará dimensiones más importantes para la estabilidad mundial, con el cambio climático millares de personas se verán obligadas a emigrar, tanto los gobiernos nacionales como la comunidad internacional deberán encontrar la forma de dar cabida a estos desplazamientos, de no hacerlo la estabilidad mundial estará en peligro. Por ello los discursos nacionalistas predicados por facciones radicales de los sistemas políticos del primer mundo representan una gran amenaza para este tema, ya que lo empañan con matices xenófobos que no dan soluciones genuinas a esta negada realidad.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Las posturas de Copenhague


Ayer se filtró un borrador de un acuerdo en Copenhague el cual ya fue desechado esta mañana por las acusaciones de las naciones en desarrollo que dicen que beneficiaba a los países más ricos. Lo que ocurre en la cumbre climática es el debate de muchas posturas encontradas, lo que demuestra la complejidad del cambio climático como problema colectivo. Me parece un ejercicio importante sintetizar las principales corrientes y posturas que están chocando en la capital danesa.

Primero está la postura de las naciones más ricas entorno al Protocolo de Kioto, que vence en 2012. Este acuerdo vinculante sólo obliga a los países ricos a reducir sus emisiones, lo que resulta anacrónico ante el crecimiento de las potencias emergentes como India, China y Brasil. Las naciones más desarrolladas bajo el Protocolo pueden facturar reducción de emisiones en países pobres con el Clean Development Mechanism (CDM), con el que hacen transferencias de capitales para apoyar procesos industriales de bajo impacto ambiental. Un nuevo acuerdo climático vinculante que sea sustentable al largo plazo deberá imponer reducción de emisiones a los nuevos protagonistas de la economía global. Existe la idea de que la cooperación internacional para impulsar una transición energética en los países pobres se enfoque a disminuir los índices de riesgo de inversión e incentivar la transferencia de tecnología por medio de mercados de capital privados. Los mercados de capital han sido históricamente mucho más eficaces para propagar tecnologías que los programas gubernamentales y un ejemplo de ello son los teléfonos celulares.

La segunda postura es la de las potencias emergentes, en la que entra México. Defienden la idea de que el primer mundo debe asumir los costos del cambio climático, lo que resulta lúcido al saber que dos terceras partes de las emisiones liberadas a la atmósfera desde 1850 fueron producto de los países industrializados. Hu Jintao ya ha declarado que los países ricos deben aportar el 1% de su Producto Interno Bruto al año para garantizar la adaptación de los países pobres. Mi país, como ya he mencionado en este blog, ha propuesto la creación de un fondo global operado por el Banco Mundial para medidas paliativas y de adaptación al calentamiento global.

Existe una tercera postura que comparten las naciones pobres con importantes capitales naturales (como Guyana o Borneo). Éstos están a favor de programas como el Reduced Emissions from Deforestation and Degradation (REDD) que plantea transferencias directas a habitantes pobres de zonas de importancia natural como bosques tropicales y zonas costeras. La idea sería diversificar la actividad económica y reconocer el valor de los servicios naturales que estos lugares proveen. En Copenhague ya se propuso la idea de ampliar el REDD a medidas de conservación más allá de los bosques tropicales y selvas. En este grupo entran los Estados nación que son islas que consideran el aumento de los niveles del mar como una amenaza a su existencia.

Sobre estas dos últimas posturas descansa la problemática operativa más profunda de la Cumbre: crear un marco regulador para las transferencias millonarias entre las naciones ricas y pobres, garantizando medidas vinculantes que obliguen a los gobiernos nacionales a implementar los cambios necesarios encaminados a la sustentabilidad. Kioto no contiene nada relacionado a transferencias de esta naturaleza, lo que sería la otra gran omisión del protocolo. Estas son las principales posturas que se están enfrentando en la capital danesa. De acuerdo a expertos las medidas que se están debatiendo suman un 80% de la reducción de emisiones requeridas para mantener el aumento global de las temperaturas por debajo de los 2º grados centígrados establecidos por el PICC. Ahora debemos alcanzar los puntos de acuerdo que puedan fungir de base para encarar el problema colectivo más complejo de la historia.