Por vez primera La Tragedia abandona su naturaleza personal y les presenta la primera colaboración de este espacio. Espero que la visión de esta excelente politóloga y amiga ayude a refrescar las inevitables inercias del sello personal.
“Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” (Benito Pablo Juárez García)... Y ¿qué pasa con la promoción del derecho ajeno?
Los procesos de democratización pueden ser estudiados desde diversas perspectivas, unas se centran en variables estructurales y otras han puesto más atención en las decisiones de actores relevantes y en la forma en que éstas afectan dichos procesos.
Sin dejar de lado la importancia de la economía, historia política, legados institucionales y demás variables estructurales, creo que actualmente en CUBA se está viviendo un momento, tal vez EL MOMENTO que requiere del estudio de las acciones de los actores relevantes, y es por ello que de esta temática tratan estas líneas (y la llamada telefónica que le hice a mi mamá al ver la primera plana del periódico REFORMA hoy 19 de marzo). Me refiero a las Damas de Blanco, Fariñas, algunos intelectuales latinos, Raúl, etc.
En el mundo de la política comparada se habla de los procesos de democratización y de la liberalización como un grado, un nivel dentro de éstos. También se define a la liberalización como el momento en que las bases hacen la suficiente presión sobre la élite política, logrando que esta última permita se ejerzan algunos derechos, principalmente sociales y políticos.
También se ha visto dentro de los estudios sobre procesos de democratización que las liberalizaciones generalmente ocurren cuando la élite política envejece, se desgasta o el líder carismático desaparece del escenario, delegando funciones.
No sé si 51 años de régimen, Raúl Castro como presidente, 4 días seguidos de marchas de estas mujeres en busca de la libertad de presos políticos y 24 de huelga de hambre y sed de Guillermo Fariñas, o la firma de 10 mil intelectuales latinos en contra de la muerte de Orlando Zapata, preso disidente, sean detonadores y síntomas de un proceso democratizador, la verdad teniendo familia de exiliados cubanos, me gustaría pensar que así es y aunque estos párrafos parezcan ciencia ficción de aquél escritor francés nacido en los años veinte, como ahora se reconoce su visión, así sean reconocidos estos pasos a la democracia.
Tal vez no tenga la suficiente experiencia, pero para mí estas pequeñas notas en los periódicos tienen trascendencia y su peso político puede incrementar según la cobertura y peso que les dé la comunidad internacional, tal vez sea hora de en un mundo globalizado dejar un poco la Doctrina Estrada y Juarista y convertirnos en promotores del derecho ajeno. Tal vez la comunidad internacional (lo que sea que eso signifique) pueda ser también un actor RELEVANTE.
Y en cuanto a los helados de la “Heladería Coppelia”, espero la transición llegue a tiempo para que pueda probarlos después de que se celebren elecciones LIBRES.
vhg
lunes, 22 de marzo de 2010
Del nacionalismo, la política comparada, Julio Verne y los helados de Coppelia
jueves, 4 de febrero de 2010
Los Obradoristas Pt.II

Pero no es sólo la agenda de AMLO hacia los medios que esta nublada por una bruma en la que se respira de manera constante los aromas del autoritarismo. El movimiento quiere acabar con los bastiones sobrantes del antiguo régimen pero peca en la contradicción de heredar algunas de sus prácticas más notorias. El corporativismo y el acarreo son dos herramientas que el redentor tabasqueño utiliza de manera constante para hacer valer su causa política. Los taxis pantera, la credencialización de adultos mayores, los grupos invasores de ejidos… todos estas agrupaciones fueron movilizadas a voluntad del líder. Un movimiento que cuenta con el apoyo de figuras como Dolores Padierna y René Bejarano –operadores políticos de masas o mapaches- no puede laurearse de ser “ciudadano”. El cierre de Reforma, legítimo o no, fue una muestra del aparato corporativista que el GDF puso a disposición del obradorismo y además fue una medida con tintes profundamente autoritarios (en momentos peligrosamente mesiánicos recordando el slogan “Disculpe las molestias, estamos salvando a la democracia”). El corporativismo no es el único vínculo que comparte el movimiento con el Nacional Revolucionario de antaño. El más ferviente defensor del status quo en Pemex durante los intentos de reforma de 2008 fue el ex candidato presidencial del PRD. Bajo slogans anacrónicos como “el petróleo es nuestro” el movimiento pauperizo el proceso de reforma. Toda la clase política está enfocada a mantener el discurso nacionalista y dogmático en cuanto a nuestra paraestatal petrolera, cuando todos sus recursos se enfocan al gasto corriente de las tesorerías de los gobiernos locales y el federal. El petróleo en realidad es suyo pero nos lo venden nuestro y AMLO junto con el PRI se encargaron de empantanar un proceso de reforma que ha encaminado a Pemex hacia una quiebra inevitable ¿No debiera ser causa de la izquierda ir más allá del burdo argumento nacionalista y relacionar a Pemex con el desarrollo del país, en especial de los sectores más excluidos? Al parecer no. Y lo más grave del dogma energético es que se relaciona con el sistema fiscal que está negando la redistribución de la riqueza en nuestro país. El petróleo –más una maldición que la representación de la identidad nacional- ha mantenido en México un sistema fiscal injusto y limitado, lo que sostiene un aparato de subsidios que sólo benefician a los deciles más ricos de la población. Pero al movimiento de AMLO no parece importarle en lo más mínimo. En vez de plantear medidas tangibles que se tradujesen en un país menos dispar el cacique se enfocó a copiar a calca el discurso de Echeverría –con todo y la maravillosa xenofobia-: La derecha junto con consorcios extranjeros (léase inversionistas) querían robarse nuestro precioso hidrocarburo.